Marlango: Una velada casi perfecta

Leonor Watling actuó hondamente inspirada (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Leonor Watling ofició muy concentrada en el canto (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: **

Viernes 17 de enero de 2020, Bilbao, Sala BBK, 20 h, 25 €.

 

En inspirado trío, la actriz y cantante Leonor Watling abrió el segundo ciclo ‘Emakumeok!’ intercalando bastantes versiones entre sus originales ejecutados con prestancia inusitada

 

El viernes, en un suficiente y satisfactorio formato trío, los madrileños Marlango inauguraron en la Sala BBK la segunda edición del ciclo musical femenino llamado ‘Emakumeok!’, que ofrecerá estos cinco conciertos con periodicidad mensual: Marlango (17 enero), los roqueros navarros Tahúres Zurdos liderados por Aurora Beltrán (28 febrero), la cantante andaluza Mariola Membrives y su invitada flamenca catalana Mayte Martín (12 marzo), la cantautora pop madrileña Carmen Boza (24 abril), más la afrovocalista estadounidense de jazz Cécile Mclorin Salvant (12 de mayo). El bono para las cinco sesiones cuesta 92 euros y cada cita oscila entre los 20-25 €.

Pues el viernes, en la sesión de apertura, a 25 machacantes el tiquet, Marlango reunieron a unas 250 personas que disfrutaron del concierto de 21 canciones en 95 minutos. Con los focos puestos sobre la esfinge de la vocalista y actriz Leonor Watling, quien entonó estupendamente, y las risas propiciadas por los chistecillos privados y las dubitaciones en las presentaciones del colíder Alejando Pelayo, en trío completado por la chelista Marta Mulero (todo estaba precisamente medido y perfectamente conjuntado) Marlango se movieron por alturas balsámicas casi todo el tiempo, pues algunas piezas bajaron la media. Se nos ocurren entre éstas más átonas la ‘Semilla negra’ de Radio Futura (Azpiazu bufaba al recordarla al acabar la velada: «la han destrozado», exageró), la fría y en suspensión ‘Dime que llegaremos lejos’, la peor quizá porque la decidieron un extremis en el bis y Leonor no dominaba la letra que leyó disimuladamente del atril y que fue ‘El porvenir’, y por subjetividad del que suscribe añadiríamos la angloparlante ‘Hold me tight’, aunque Leonor también la cantó bien, con aliteraciones angloparlantes.

Al fondo la chelista Marta Mulero, la tercera pata del banco (foto: Carlos García Azpiazu).

Ese viernes, en el patio de butacas, pensé en que qué bien hicieron Marlango (Madrid, 2002) al pasarse del inglés al castellano en su quinto álbum, ‘Un día extraordinario’ (2012). Ya llevan ocho discos oficiales, y del último, ‘Technicolor’ (18), sonaron unas cinco canciones en la Sala BBK. Por cierto, Leonor Elizabeth Ceballos Watling, nacida en Cádiz según algunas fuentes hace 44 años (de madre británica y padre gaditano), según contó Alejandro es políglota y nos puede cantar en inglés, castellano, francés e italiano, idioma en el que cayeron dos versiones: una magnífica de Paulo Conte, ‘It’s wonderful’, muy cool y que fue la segunda cima de la cita, y abriendo el bis una felliniana ‘Senza fine’ de Gino Pauli (esta no la presentaron).

Marlango intercalaron bastantes versiones, en efecto. De hecho el propio pianista Pelayo informó que hacían muchas. ¿Para qué tantas, si tienes tantos discos?, objetó el fotógrafo Azpiazu, una bellísima persona con una sola sombra: odia a los grupos tributo. Pero no perdamos el hilo. Marlango presentaron casi todas las versiones: la mentada ‘Semilla negra’, las dos itálicas, el bolero cubano ’20 años’ interpretado con cierto aire coplero por una anabelesca Leonor, una bien dramatizada ‘Creed’ de Radiohead, una correctamente resuelta y muy popera ‘Copenhague’ de Vetusta Morla, el ovacionadísimo ejercicio de estilo cabaretero para ‘When I’m 64’ de Paul McCartney y los Beatles (elogió la señora de Jorge Drexler: «de joven compuso una canción diciendo que a los 64 años estaría calvo y cargado de nietos y ahí le tenemos, con 75 años, pelazo y ya va por su tercera mujer»), y para cerrar la inauguración la ranchera ‘El último trago’, de José Alfredo Jiménez, interpretada por una hipnotizada Leonor.

El trío con el pianista Alejando Pelayo (foto: Carlos García Azpiazu).

A tenor de lo que les hemos narrado hasta aquí se podrán imaginar que estuvo bien la primera sesión del segundo ‘Emakumeok!’. Les hemos citado la primera cumbre, ‘It’s wonderful’ de Paolo Conte, pero aún no hemos repasado lo mejor, los muchos momentos sugerentes, inspiradísimos y se supone que todos originales. Por ejemplo el pop new age de ‘Los desertores’, el cabaret tropical de ‘Dinero’ (a lo Juan Perro en Nueva Orleáns y con Leonor remitiendo a Liza Minnelli), el otro cénit que fue el superlativo pop de cámara ‘Dame la razón’ (Leonor sobre todo cantó sobre amor, deseo y sensualidad en modo vocativo), ‘El veneno’ con su piano culto (‘maestro’ había llamado anteriormente Leonor a Alejandro, sin ironía), el flotante y bastante Jorge Drexler ‘Un momento perfecto’ (hum… ¿titulamos esta crítica ‘Una velada casi perfecta con Marlango’?), el afrancesado ‘Si yo fuera otra’ parece que inspirado en ‘Carmen’ de Bizet (fue la petición de la chelista Marta Mulero), un jazzer y también anabelenesco ‘Poco o poco’, y para cerrar en falso antes del bis, ‘Lo que sueñas vuela’, optimista y silbado. Todo esto sí que fue bueno, oigan.

Y antes de la última del bis, la ranchera de José Alfredo, se despidió Alejandro diciendo: «Gracias por ser tan cariñosos y tan cómplices con tres personas tan necesitadas como nosotros». Pues muy bien, casi perfectos estuvieron Marlango en la mejor vez que les hemos visto, por encima incluso del año pasado en el Kafe Antzokia, cuando vinieron presentando en sexteto este disco ‘Technicolor’ (así lo contamos) y titulamos ‘Marlango mejor que nunca’. Les estamos viendo desde sus inicios, en fiestas de Bilbao, en el Arriaga, etc., tal y como recordaron los oficiantes en la Sala BBK. Y funcionan mucho mejor ahora que cantan en castellano y suenan más cálidos y cercanos, menos fríos, menos estilistas, más naturales, menos planos… La primera vez que les disfruté en castellano fue en Santurtzi, en el Teatro Serantes, titulamos ‘Mejor en castellano’ y así lo contamos.

ÓSCAR CUBILLO

La esfinge Leonor, pues según el fotógrafo apenas se movía (foto: Carlos García Azpiazu).

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