Musical ‘A Chorus Line’: El casting del sueño americano

 

CAL: *

Del 6 al 16 de febrero, Bilbao, Teatro Arriaga, varias funciones, entradas desde 16,50 a 59 €.

 

Desarrollado sobre un mismo escenario y con un único cambio de vestuario, esta obra del Broadway de los 70-80 incide más en lo teatral y dramático que en lo musical y danzón

 

LA NOTICIA: Antonio Banderas dirige y produce el musical ‘A Chorus Line’, aunque no lo protagoniza en Bilbao a pesar de que su nombre figura destacado en el cartel. En cambio, sí actuó durante las numerosas sesiones del estreno en Málaga, albergado en su Teatro del Soho, un papel que asumió como reclamo (el verbo es suyo) para una taquilla que funcionó estupendamente.

Como destaca la información del Arriaga, ‘A Chorus Line’ es una adaptación del musical de Broadway que permaneció 15 años seguidos en cartel tras su estreno en 1975 y que ganó nueve premios Tony y un Pulitzer. «Este espectáculo sobre un grupo de jóvenes que participan en unas audiciones para formar parte de un nuevo musical de Broadway, supuso un cambio de paradigma en cuanto a su concepción, pues se inspiró en las experiencias reales de los miembros del reparto original. La producción que llega al Arriaga, dirigida y coreografiada por Baayork Lee y codirigida por el propio Antonio Banderas, es un revival del espectáculo original».

Después de Bilbao (del 6 al 16 de febrero), la compañía de 26 actuantes y los 15 músicos de la orquesta representará ‘A Chorus Line’ en Barcelona (del 21 de febrero al 29 de marzo) y Madrid (desde el 4 de abril). Siempre con Pablo Puyol (Málaga, 44 años; currículo en UPA Dance, ‘Los Serrano’, musicales como ‘Grease’ y ‘La bella y la bestia’, etc.) en el papel protagonista del coréografo Zach.

Por cierto: existe una película de 1985 dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por Michael Douglas.

ÓSCAR CUBILLO

 

Pablo Puyol dirigiendo el casting en un imagen promocional.

 

LA CRÍTICA (o el spoiler): Acudimos al Arriaga, que estaba lleno, el primer sábado noche de las 12 funciones que se representarán en Bilbao. Ese sábado 8 de febrero hubo dos funciones: a las 5.30 de la tarde y las 9 de la noche. En la entrada un folio anunciaba que el espectáculo duraría 135 minutos (dos horas y cuarto) sin entreacto, y duró sólo un minuto más. Este ‘A Chorus Line’ es un show bastante espartano, más teatral que musical: se va imponiendo la cháchara y la lágrima. «Jo, no bailan nada», protestó la chica de la izquierda de Óscar Cine, mi acompañante.

Efectivamente: bailan poco, y eso que el argumento trata sobre un puñado de aspirantes a bailarines y coristas para una obra de Broadway. Además los números corales (definitorios del musical) son escasos y bastante reiterativos, y priman los momentos solistas, los reiterativos interrogatorios individuales a los aspirantes, a los que les preguntan quiénes son, que revelen su personalidad y motivaciones. Eso sí: la música de la orquesta oculta en el foso suena en riguroso directo (como resalta la voz grabada de Antonio Banderas al dar la bienvenida al público y pedirle que no se usen móviles) y va acompasada a los diálogos y los números (con aires de cabaret, de soul de Filadelfia, de funk a lo James Brown, de ragtime o de musical de Broadway al uso, claro)

Casi todos los aspirantes / actuantes son veinteañeros y, señal de lo colonizados que estamos (una actriz recordó que veía el show de Ed Sullivan cada domingo, igual que ir a misa), todos ambicionan cumplir el sueño americano. Estaban en Nueva York y venían de El Paso, de Kansas City, de Colorado, varios del Bronx… Eran latinos, chinos, negros –uno de ellos lo advierte por si no nos dábamos cuenta-, creo que judíos… También había un portorriqueño  que se hacía pasar por italiano. Todos hablaban con acentos, por cierto. Y no faltaban ni un gay (o dos, o tres contando con el pijo del lote), ni la maciza de turno que hace de tal y es de lo más destacado de los personajes…

Los saludos de los oficiantes en la segunda sesión, la nocturna, del sábado 8 de febrero (imagen de móvil: O.C.E.).

Al ser interrogados por el severo Zach (un Pablo Puyol con buena forma y apostura escénica que pasa mucho tiempo del show dirigiendo el casting desde un atril colocado entre el patio de butacas), los aspirantes nos cuentan de modo redundante (a mitad de la obra alguien pregunta si pueden descansar, y es que estaban todo el rato en pie y en fila oyendo a los demás) sus edades, sus nombres reales y ficticios (y al juntar el puzle sale el crisol americano), sus sueños y ambiciones (ser ‘a movie star’, dice un chico un par de veces) y sus complejos (el gay, la fea que ve que siempre en las pruebas cogen a peores bailarinas que a ella pero más guapas…), y a modo de metalenguaje en el epílogo acaban hablando de la profesión, que nunca dará seguridad laboral, pero que ellos desean un puesto así (bailar como apoyo de otro, con la orden de no destacar entre la línea del coro) porque es su vida, con lo que se realizan (en este caso bailar).

El montaje es muy sencillo y se desarrolla sobre hay tres escenarios muy similares: la escena desnuda, la escena igual de desnuda pero con un espejo al fondo, y la escena desnuda pero con un abanico a modo de telón de foro que sirve de marco del baile final, el de los elegidos (y contratados) para la gira, número que cuenta con el vestuario más lujoso, tanto que a Óscar Cine le recordó al del anuncio de Freixenet. Ese vestuario que sale en la última escena, que sólo dura unos cinco minutos, es el que se utiliza en el cartel promocional. Y es que sólo hay un cambio de vestuario en dos horas y cuarto, pues los personajes se tiran la obra, como quien dice una misma secuencia dilatada, con la misma ropa de baile en plan ‘Fame’, otro musical, película (en este caso el film es previo a la obra teatral, en ‘A Chorus Line’ el musical es primero y luego la pelí) y serie televisiva con fama en los 80.

ÓSCAR CUBILLO

 

Trailer en inglés de la película ‘A chorus line’ (Richard Attenborough, 1985):

 

Comments
2 Responses to “Musical ‘A Chorus Line’: El casting del sueño americano”
  1. Óscar cine dice:

    Fíjate,yo a la salida dudaba entre una estrella y dos…y pasados los días me ha dejado un buen poso.ha mejorado.es larga y un punto estática,pero hay un currazo brutal en ella.Pasta si,pero también talento,excelente banda en directo y oficiantes solventes.y lo dice alguien que ha estado 10 veces en la última década en Madrid y no ha pisado el rey León.

Trackbacks
Check out what others are saying...
  1. […] De lo mejor del año el concierto que dio Sergio Dalma el domingo en un Teatro Arriaga que agotó el aforo hace un mes, y esto con las mejores butacas costando 65 eurazos, ¿eh?, y con las de mala visibilidad a 28 del ala. El prólogo de su completo espectáculo dominical fue sorprendente e insuperable: 16 minutos de escenografía mutante y ritmo de musical en un popurrí poliestilístico trufado con tambores Rammstein, funk Talking Heads, soul itálico escuela Zucchero, más soul con los músicos delante del tablado y de la misma el líder Dalma cantando sentado en un taburete, luces y láseres y de repente la pantalla de fondo refulgiendo, Sergio con un sombrero que lanzó al patio de butacas, la participación en escena de los técnicos que actúan y retiran una batería y un piano mientras no para la música… Llegué a pensar que durante semejante asombroso lapso Sergio rezumó más ambiente de musical que recientemente el afamado ‘A chorus line’ sobre el mismo escenario (así lo contamos). […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: