The Neatbeats: Frenesí nipón

El tablado desde el lateral, con el tamborero fuera de plano (imagen de móvil: Sugar Velasco).

CAL: **

Domingo 9 de febrero, Bilbao, Crazy Horse, puertas 13 h, 10-13 €.

 

El cuarteto beatleniano de Osaka, a pesar del cansancio del largo viaje desde Ciudad Real, demostró entusiasmo, buen hacer y simpatía en su por momentos apoteósica sesión matinal.

¡Y a la tarde descargaron en Eibar!

 

El domingo madrugué para una inmersión beatleniana en la sesión matinal que los japoneses The Neatbeats (Osaka, 97) agitaron en el Crazy Horse de Bilbao, seis horas antes de que descargaran en Eibar. Agotaron las entradas, dejando a unas 50 personas fuera sin poder entrar (creamos la cifra del organizador), pero metiendo a casi 200, y bien cómodos que estuvimos. Siempre risueños y repeinados, brillantes sus botines de punta y sin mácula los chalecos de sus trajes (por eso del calor salieron con corbatas pero sin americanas), estos cuatro epígonos amarillos de los mejores Beatles (los de Hamburgo) arbitraron 22 canciones en 67 minutos con dos bises exigidos por el respetable feliz: era mirar atrás y ver todas las caras sonrientes. Entre el público que entró estaban músicos como Joseba Bilbobillies, Ron y Dani de The Daltonics, Juanjo de los Runaway Lovers, o Rudy Mental, o sea los sospechosos habituales.

El baterista Takumi Nakamura tocó una Ludwig plateada y también cantó (foto: Carlos García Azpiazu).

En su tercera visita a Bilbao, tras las de 2017 (espectaculares en el Antxiki) y 2018 (de lo mejor del año en su incursión también matinal en el Museo Marítimo en la Semana Grande; ¡y en 2018 catamos a 567 grupos! ). Los más avezados les notamos el cansancio del viaje desde Ciudad Real y que dosificaron fuerzas para el bolo vespertino en Eibar. Con todo, fue un frenesí constante y con abundantes momentos apoteósicos. Entre gritos de ‘bacalao’ y ‘arigato’ por ejemplo podemos señalar canciones como ‘Twistin Time’ (que fue un twist con patadas al aire), los varios rocanroles desmelenados en la escuela Chuck Berry, la bellísima y esencial versión de los Beatles ‘I Should Have Known Better’, y las tres versiones más coreadas por el respetable: ‘Black is black’ de Los Bravos, ‘Twist & Shout’ de los Isleys Brothers y también del repertorio beatleniano, y en el segundo bis el ‘Don’t You Just Know It’ de Huey ‘Piano’ Smith (ah-ja-ja-ja, yeeee e o, guba guba guba guba…).

El guitarrista y líder Takashi Manabe (foto: Carlos García Azpiazu).

Dotados de carisma racial, elegancia consustancial y un sentido melódico que a veces me hizo pensar en los Undertones, entusiastas en la interpretación, alternándose al micrófono y tan simpáticos en escena como si fueran cuatro ringostarrs (varios paseos del pato y el fusilamiento final con su mástil hizo el flaco líder Takashi Manabe; ah, atendí al bolo delante de él y yo oía su guitarra Gibson sonando directamente por su amplificador Fender), estos cuatro monos de feria orientales quizá eyectaron demasiadas versiones en inglés macarrónico, pero no pecaron de hosteleros en su show matutino.

El bajista Dai Ura y el guitarrista Kazuya Tosa, a quien cantaron el cumpleaños feliz (foto: Carlos García Azpiazu).

Entre las otras versiones que identifiqué y que pude titular estarían estas: una roquerizada ‘In the Midnight Hour’ de Wilson Pickett; una correcta ‘Do you wanna dance’ de Bobby Freeman; una pieza muy coreada en sus onomatopeyas que es versión pero no caigo cuál (la 13ª); ‘I can tell’ de Bo Diddley (más conocida por la revisión de Dr. Feelgood) que los Neatbeats adornaron con coreografías; la culminante, desmelenada y precisa ‘That’s rock N roll’ de los Coasters (pero en mi memoria siempre suena más alto la versión que hicieron Shakin’ Stevens & The Sunsets), o la de ‘Twistin’ the night away’ de Sam Cooke para abrir el primer bis.

ÓSCAR CUBILLO

PD: Nos cuenta el organizador del bolo en el Portalea de Eibar, el mismo domingo por la tarde: «Ya me han dicho que en Bilbao se ha quedado gente fuera. En Eibar también ha habido gente que se ha tenido que dar la vuelta porque no quedaban entradas. Los han podido ver unas 140 personas, entre ellas tres niños con cascos. Aquí han estado cañeros, han puesto a la peña en pie desde el primer tema y han sonado como una apisonadora sin tregua. Directos y comunicativos. El ‘Black is black’ ha sido un puntazo. Han vendido muchos discos. Ellos súper majos. En la cena también».

Sugar y Ricky con el líder Takashi Manabe, el guitarra cumpleañero Kazuya Tosa,
y abajo el bajista Dai Ura y el baterista Takumi Nakamura (imagen de móvil: Rickar Blackette Churches).

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