CINE: Musicales para la cuarentena: ‘Un americano en París’ + ‘West side story’ + ‘A chorus line’

 

Nada mejor para afrontar el encierro obligatorio decretado por el Gobierno que ver unas cuantas películas musicales fácilmente localizables en las plataformas de cine online.

Aquí van tres recomendaciones para ir haciendo boca.

 

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‘Un americano en París’ (Vincente Minnelli, 1951). CAL: 5 estrellas de 5

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Tras ‘Un día en Nueva York’, la factoría MGM, dirigida por Arthur Freed en su sección musical, se embarca en un proyecto más clásico pero sin perder la espontaneidad del film precedente. Surgiendo la película de una pieza musical compuesta por George Gershwin y construyéndose a partir de una idea preestablecida (las experiencias de un americano viviendo en París), lo que termina de sorprender en este film mítico es la fuerza magnética de su argumento (una historia que será homenajeada en multitud de ocasiones, entre ellas ‘La La Land’ de Damien Chazelle, comentada en este post), creado originalmente por Alan Jay Lerner (gran escritor de musicales, entre ellos ‘My fair lady’ y ‘Gigi’). En ‘Un americano en Paris’ se da importancia a la historia romántica, al amor imposible entre el pintor Jerry Mulligan (Gene Kelly) y la bailarina Lise Bouvier (Leslie Caron). Como suele hacer Vincente Minnelli (Chicago, Illinois, 1903 – Beverly Hills, California, 1986), el cuidadoso pero valiente uso del color, el perfecto acoplamiento de los personajes en su decorado, la perfecta selección de vestuario, la valentía en el uso de tomas largas y planos generales para los números musicales, una artificiosidad convertida siempre en universo soñado, es lo que da compacidad a la película.

Estamos ante una historia simple que adquiere fuerza universal, que penetra, con sus raíces, en todas las líneas del relato hasta calar en los sentimientos del espectador. Eso es lo que consigue ‘Un americano en París’. Pero, al mismo tiempo, alejándose de esa configuración “pastel” de ‘Cita en St. Louis’ y ‘El pirata’, los cambios aportados por ‘Un día en Nueva York’ se dejan sentir. Hay una constante pulsación de alegría en la forma de comportarse de los personajes. Y aunque todos ellos no hayan podido alcanzar sus sueños (Mulligan es un pintor que no destaca; su amigo pianista, Adam -Oscar Levant-, no ha podido dar un concierto en su vida), en sus comportamientos se respira siempre felicidad. ‘Un americano en París’ refleja la dureza de la vida disimulada por la positividad de las personas: Mulligan es seducido y es tratado como un gigoló por una rica dama, Milo Roberts (Nina Foch), Lise está obligada a casarse con Henry (Georges Guetary), un cantante de music hall amigo de Adam, aunque no le ama. Por eso sus números musicales parecen disponer de una doble cara. Son alegres, pero al mismo tiempo reflejan esa tristeza interior. Especialmente remarcable es el baile en el paseo del Sena: mientras ambos se dicen que se aman, en el baile ella trata de separarse de él. La doble parte final, con el baile de disfraces, en blanco y negro (alegre y amarga al mismo tiempo), y la danza de cerca de 20 minutos (el sueño de Mulligan deseando a Lisa) confirman ese espacio de profunda tristeza que ahonda en el relato.

GERARDO CREMER

El baile de disfraces: una composición en blanco y negro que contrasta con el sueño-danza pictórico impresionista de la parte final.

Tráiler en VO de ‘Un americano en París’:

 

 

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‘West side story’ (Robert Wise y Jerome Robbins, 1961) (CAL: 5 estrellas de 5)

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Tras la obertura de inicio, de la excelsa partitura de Leonard Bernstein, la cámara pasa, a vista de pájaro, sobrevolando Manhattan hasta detenerse en un patio de colegio. La música se funde con los movimientos deportivos, juveniles, de la banda de amigos, los Jets, en un baile moderno, confeccionado por Jerome Robbins, donde el perfeccionamiento en la danza, la dificultad de los movimientos, la movilidad continua y la ampliación de los miembros (brazos y piernas) destacan sobre cualquier otro baile visto hasta el momento en la pantalla. Por su parte, Robert Wise mueve la cámara por estrechas calles que crean una sensación de aprisionamiento y de velocidad en el desplazamiento. El color es fundamental en todo el film: marca los estados de ánimo, fluctúa con el drama. En esta primera escena los Jets demuestran su enfrentamiento con los Sharks.

Al igual que en la obra ‘Romeo y Julieta’, el escenario urbano sustituye al espacio teatral. Wise domina el montaje, los diferentes espacios donde se desarrolla el drama. El tiempo de la historia es corto. Dos días en los que suceden muchas cosas: el enamoramiento de Tony (Richard Beymer), líder de los Jets, y María (Nathalie Wood), hermana de Bernardo, líder de los Sharks, la pelea entre los Jets y los Sharks donde mueren Riff y Bernardo (Bernardo a manos de Tony), y la persecución final de Tony por Chino, prometido de María, hasta su muerte en brazos de María. El drama se mueve a ritmo de la música, soportado por canciones que están totalmente integradas en la trama. La tensión es creciente en un drama cargado de romanticismo y de fuerte aliento ficcional donde la ciudad se fusiona con el escenario teatral.

‘West side story’ rompe con los moldes de los musicales vistos hasta el momento e inaugura una nueva década dentro de un modernismo rupturista con los estudios. Son muchos los números musicales que sobresalen: ‘I like to be in America’, ‘Maria’, ‘Tonight’… Pero lo que más destaca en el film es la escena de la pelea. Nuevamente Jerome Robbins imprime movilidad en una escena cargada de tensión a pesar de ser un ballet que simula una lucha. La escenificación de la lucha es igualmente potente: un espacio cerrado, muros altos y vallas que impiden la entrada de la policía. La otra escena que sobresale es la del coro en quinteto: la banda de los Jets, la banda de los Shark, Anita, María y Tony, cantan juntos el tema ‘Tonight’ en un montaje móvil, tenso, con una música creciente y expectante. Hay también en ‘West side story’ un aliento triste que fondea toda la trama. Es quizá ese emparejamiento previo de la trama con ‘Romeo y Julieta’ lo que vaticina la tragedia. La imposibilidad del amor entre Tony y María queda representada en ese espacio urbano donde la juventud no tiene escapatoria: la muerte se les aproxima, sin futuro, ante la mirada desconsolada del policía que contempla la tragedia.

GERARDO CREMER

La movilidad continua y la ampliación de los miembros (brazos y piernas) destacan en las coreografías de Jerome Robbins.

  Trailer original de ‘West side story’:

 

 

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‘A chorus line’ (Richard Attenborough, 1985)  CAL: 3 estrellas

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‘A chorus line’ es la adaptación al cine del musical homónimo de Broadway estrenado en 1975, con música de Marvin Hamlisch y libreto de James Kirkwood Jr. La obra teatral fue dirigida por Michael Bennett, responsable también de las coreografías. Posteriormente la obra se trasladó a Broadway, llegando a ser una de las de más representadas de la historia de los musicales. La conversión al cine fue iniciada por la Universal, quien compró los derechos e invitó a Bennett a hacerse cargo de la dirección. Los primeros conflictos llegaron cuando Bennett se negó a participar en el proyecto, ya que éste no respetaba la estructura de la obra teatral, alterándose canciones y añadiéndose temas nuevos. Tras muchos intentos, el director inglés y ganador del Oscar por ‘Gandhi’ (1982), Richard Attenborough, se hizo cargo de la dirección. El bailarín Jeffrey Hornaday (‘Flash dance’, 1983) tomó la responsabilidad de la coreografía. Los temas ‘One´ y `What I Did For Love’ fueron respetados de la obra original, y otros temas fueron eliminados, caso de ‘Hello Twelve, Hello Thirteen, Hello Love’ o ‘Sing’. Dos temas nuevos fueron añadidos: ‘Surprise, Surprise’ (nominada al Oscar a la mejor canción) y ‘Let Me Dance For You’. El tema de la homosexualidad fue tratado de soslayo, a diferencia del de la desigualdad racial, más vigente en el momento del estreno.

Al film ‘A Chorus line’ se enmarca dentro del género musical de los años 80, con tendencia a mezclarse con otros géneros, tales como el cine romántico, el dramático o el de índole juvenil. Homogeneidad en un estilo visual publicitario, por encima del teatral. Una búsqueda hacia un realismo exterior e interpretativo, aunque también condicionado por la iluminación y el uso de colores influidos por el videoclip y la publicidad, además de una movilidad de cámara que rompe con la estética del musical clásico. Richard Attenborough consigue un film fluido, excelentemente organizado en números coreografiados por Hornaday.

La película establece dos espacios unidos pero diferenciados: el escenario, donde se crea la línea del coro, y el patio de butacas y los camerinos, donde se desarrolla la relación de amor entre Zach (Michael Douglas) y su expareja Cassie (Alyson Reed). El hecho de mantener a Zach en la penumbra mientras los candidatos en la audición a bailarines permanecen firmes e iluminados en la delantera del escenario, da juego a un intercambio a veces tenso, a veces distendido, a veces divertido, de los aspirantes con el director. Hay variabilidad y brillantez también a la hora de filmar los números musicales, dando libertad a la cámara y jugando con el espacio y la iluminación. En contra de lo pronosticado, la película de Attenborough no ha envejecido con los años. Salvo la visión social reivindicativa de la época, la cual ha quedado superada por los acontecimientos, ‘A chorus line’ permanece joven en lo que respecta a todas sus cualidades fílmicas.

GERARDO CREMER

La distancia física entre aspirantes y director marca un intercambio a veces tenso, a veces distendido, a veces divertido.

Trailer americano de ‘A chorus line’:

 

Comments
One Response to “CINE: Musicales para la cuarentena: ‘Un americano en París’ + ‘West side story’ + ‘A chorus line’”
  1. Óscar cine dice:

    Hace una semana saque del armario el blue ray de “un americano en París”y lo he visto hoy.Maravilloso.un clásico que no destiñe.
    “West dude Story”es un buen producto,pero siempre me ha parecido muy largo.no conecto y eso que Robert Wise me parecía un magnífico director.
    “Chorus líne”-recién vista en el arriaga-me parece como peli,funcional,pero uso el adjetivo como piropo,no como ataque.
    Cuídese de agentes contaminantes Cremer y saque brillo a sus DVDs…siempre en casa,claro.
    Un saludo.

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