Bilbao BBK Live Udazkena / Mando Diao: La teoría ‘Druk’

Pose presleyana del soberbio y maleducado Björn Dixgård, líder de Mando Diao (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: *

Viernes 8 de octubre de 2021, Bilbao, Miribilla, puertas 19.30 h, 38,50 €.

Llegado el fin de semana, mejor ambiente, más público y más baile se vio en el BBK Live en Miribilla, donde el quinteto sueco y guaperas dio un bolo más propio de sala que de festival

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En la segunda jornada de las seis que conformarán el denominado Bilbao BBK Live Udazkena (otoño en euskera) se respiró mucho mejor ambiente que la víspera ante The Hives, que hicieron saltar a unas 600 almas. El viernes en el pabellón deportivo calculo al alza que habría unas 1.500 personas en los momentos más poblados. Más ambiente (leo que hubo trifulcas entre espectadores por el asunto de las mascarillas, pero la organización veló por que se cumplieran las normas, ¿eh?) y más del doble de gente que la víspera, el jueves, con la entrada al mismo precio y el cabeza de cartel similar y también sueco, los Hives. El jueves habría mucho menos público debido a la hora tardía del denominado Bilbao BBK Live Udazkena, pues el día después muchos madrugarían y los conciertos acabaron tan tarde que no había metro. Hagan las cuentas para un aficionado de a pie que paga la entrada: más de 25 euros el taxi, 38,50 del ticket y en cuatro horas de conciertos qué menos que dos cervezas a 6 eurazos cada una, unos 70 euros en total. ¡Más caro que ver al fenómeno Roca Rey en Logroño!

El público durante León Benavente (foto: Carlos García Azpiazu).

La terna del viernes la abrieron los pamploneses El Columpio Asesino (yo estuve en los Viernes Flamencos del Teatro Barakaldo viendo a Israel Fernández, pero Azpiazu me comentó que hubo malas luces y el bolo cursó fue en U: arrancó bien, se atemperó y al final subió con su hit ‘Toro’) y después los desperdigados pero bastante aragoneses León Benavente colocaron el listón más alto de la velada: estupenda acústica en el pabellón deportivo, luces buenas, potentes y diáfanas, ejecución precisa y determinada, canciones obsesivas y en espiral a veces bailonga y con lírica culta y pijoteramente izquierdista como ‘Amo’, ‘Ayer salí’ o la eufórica ‘Gloria’, y, plof, se les fue el sonido y casi media hora estuvieron parados, con la gente pirándose a fumar o a beber o a respirar sin mascarilla. La pista baloncestista se despejó y se vio a gente tirada por el suelo, descansando como refugiados en tránsito; menos mal que esta segunda jornada la organización permitió sentarse en la grada del fondo.

Buenas luces de León Benavente (foto: Carlos García Azpiazu). 

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León Benavente, a pesar del nefasto parón, lograron la mayor química con el respetable, que bailó más con los brazos en alto y quizá incluso tuvieron ante sí más espectadores que los cabezas de cartel, los suecos Mando Diao, que salieron a las 23.39, o sea con 24 minutos de retraso por culpa del parón de los precedentes Benavente, y que 22 años después de su fundación siguen pilotados por Björn Dixgård, el cantante y guitarrista que dio un trato displicente tanto al público bilbaíno (insistió sobre todo al principio en que hiciéramos más ruido y que nos implicáramos más en su repertorio; hay ‘artistas’ que no entienden que el público va a que le diviertan, no a inflar egos) como a su atribulado técnico de escenario, a su pipa (se enfadó al principio por algo de las guitarras y lo vio Azpiazu desde el foso de los fotógrafos, luego le echó una mirada asesina para que le pusiera bien el micro que capté desde la grada lateral, y por el final varias veces arrojó con desdén el pie del micro y el mismo micrófono).

El quinteto Mando Diao al completo (foto: Carlos García Azpiazu). 

«Es que está mamao. Estos siempre salen borrachos», aseveró Gabi Musikota, otro fotógrafo, y es probable que tuviera razón. Así se entendería tantos malos gestos del soberbio y bien plantado Björn Dixgård y su empecinamiento para prender la participación del público, que en absoluto estuvo frío o renuente. Qué pesao el Björn con las palmas, con el preguntarnos si nos gusta el rock and roll y con el subir todo el rato los brazos como un mesías o un delantero de fútbol, qué maleducado e irrespetuoso con su pipa, un mártir. Hum…, también parecía colocadillo el guitarrista solista desde 2015 Jens Siverstedt: ¿no se fijaron cómo pronunció ‘fiesta, fiesta’ para espolear a la masa?

¿No tenía cara de pedo el guitarrista Jens Siverstedt? (foto: Carlos García Azpiazu). 

Venga, al lío. El concierto de Mando Diao, de 15 canciones en 70 minutos con volumen escaso, tuvo más espíritu y sonido de sala como la Santana 27 que de gran festival. Por estilo guitarrero orgánico, a veces garajero y a veces mod, y por la sencillez en su elaboración, pues los suecos han abandonado las ínfulas bailongas y teclistas que mostraron cuando les vimos en el BIME Live del BEC en 2014, cómo pasa el tiempo… No estuvo mal su bolo del viernes en el bi-bi-kei, como pronuncian los guiris, pero su pegada cursó decreciente por culpa del mal rollo creciente del soberbio Björn, tácitamente furioso con su técnico y explícitamente con su pie de micro, y que para más inri miraba literalmente por encima del hombro a la audiencia. Además el cantante con el paso de los minutos iría teniendo menor vigor físico, y acabó arrojando la camisa al público y actuando con el torso desnudo.

El baterista antes de quedarse con el torso desnudo en el bis (foto: Carlos García Azpiazu). 

El repertorio estuvo ordenado casi al tuntún, sin gradación, y mezclando estilos aunque sin variar en demasía el sonido, que les quedó homogéneo. De hecho este sonido orgánico y de sala mutó las grabaciones originales de algunas canciones impregnadas de ‘dance’, caso de la primera de la lista, ‘Black Saturday’, que en vez de a Flock Of Seagulls evocó a los Stones. ‘One Last Fire’ fue rock discoteque, ‘Society’ un sermón para cambiar el mundo (¿pretende cambiar el mundo con lo cabrón que fue con el pipa?), y a la cuarta, el rock modo a lo Yardbirds ‘All the Things’, fue cuando caí en la cuenta de que era un bolo casi hostelero más que festivalero.

Claro que pellizcaron con momentos guays, caso de su hit urgente ‘Down in the Past’, de la onda vía The Jam de ‘Hippie son’, de la botita balada acústica con poso country ‘Ochrasy‘ o del zarpazo garajero y adolescente ‘Long Before Rock ‘n’ Roll’. Pero las demás canciones les quedaron un tanto rutinarias, entre el rescoldo del hippismo (‘Dancing All the Way to Hell‘) y la lisergia tipo Doors (‘One Two Three‘), o, ya en el bis, entre el góspel blanco (‘Long Long Way’) y el baile final bastante coreado por la peña (‘Dance With Somebody’), que fue cuando el líder se acercó a la batería y la desmontó a golpes entre el paripé y la teoría de la película danesa ‘Druk / Otra ronda’, protagonizada por Mads Mikkelsen y que plantea que la vida es mejor si vas con un punto alcohólico (aún lo la he visto, pero creo que deriva en violencia).

ÓSCAR CUBILLO

Björn Dixgård, en la última, ‘Dance With Somebody’, cuando se quitó la camisa (foto: Carlos García Azpiazu).

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Setlist Mando Diao

o 1.- Black Saturday

o 2.- One Last Fire

3.- Society

o 4.- All the Things

* 5.- Down in the Past

6.- Primal Call

* 7.- Hippie Son

o 8.- Dancing All the Way to Hell

* 9.- Ochrasy

10.- One Two Three

* 11.- Long Before Rock ‘n’ Roll

o 12.- Shake

BIS

o 13.- Gloria

o 14.- Long Long Way

o 15.- Dance With Somebody

Comments
2 Responses to “Bilbao BBK Live Udazkena / Mando Diao: La teoría ‘Druk’”
  1. Aitor dice:

    La organizacion velo por el cumplimiento de las normas a la entrada, pero durante el concierto no vi a nadie por la pista, llamando la atencion a quien no llevaba mascarilla. Y mientras pasaba la tarde noche mas gente sin mascarilla se veia por la pista, que encima si alguien les llamaba la atencion se encaraban. Es cierto que la mayoria llevabamos la mascarilla pero facilmente un 15 o un 20 por ciento no la llevaban. Y me temo que este tanto por ciento ira aumentando segun pase el tiempo.

    • bilbaoenvivo dice:

      GRACIAS POR TU COMENTARIO, AITOR. Dándote la razón, y pensando igual que tú sobre que en próximos conciertos mucha gente se quitará sus mascarillas faltando el respeto a los demás espectadores, insisto en que el viernes en el BBK Live cerca de la grada de prensa si alguien iba sin mascarilla le advertían que se la colocara correctamente. Y estando entre la gente durante el bolo de León Benavente, vi a un mazas de seguridad cruzando la masa imagino que a la búsqueda de mascarillas mal puestas. Pero te doy la razón. Yo, como confío poco en el género humano, suelo llevar la mascarilla todo el rato. SALUD!

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